¿QUÉ HEMOS HECHO?

Hoy se cumplen 73 años del lanzamiento de "little boy", sobre Hiroshima, lo que le convirtió en el primer bombardeo nuclear de la historia bélica del planeta. 100000 muertos, sólo en el momento en que explota la bomba, que lo hizo a 600 metros sobre la ciudad, como se preveía, 100000 heridos, el 80% de gravedad, 60000 edificios derribados de un soplo y el centro de la ciudad convertido en escombros radiactivos..."El cielo se derrumbó sobre nosotros y volvió a levantarse", fueron las palabras de un sobreviviente...

Quizás un bombardeo con esa capacidad de destrucción, pueda dejar huella psicológica en quienes lanzaron la bomba sobre la ciudad, pero ninguno de los 11 tripulantes del "Enola Gay", como fue bautizado el B-29 (la superfortaleza volante) desde donde se lanza la bomba, mostraron en vida remordimiento algunos por haberlo hecho.

En el diario del co-piloto del Enola Gay (llamado así porque era el nombre de la madre del piloto y comandante de la misión Paul Tibbets), Robert Lewis, se alcanza a leer: "El hongo alcanza un milla de altura y su base es un caldero burbujeante, un hervidero de llamas, la ciudad debe estar debajo de eso. Dios mio ¿qué hemos hecho?". Realmente la última oración del párrafo escrito por Lewis (Dios mio, ¿qué hemos hecho?), lo escribe posteriormente, puesto que el piloto del B-29 le dice que es "políticamente incorrecto" para los anales de la historia que escribiera: "wow, vaya pepinazo". 

Lewis nunca sintió remordimiento, al menos públicamente. Nunca participó en las conmemoraciones que se hacían en Hiroshima (algo que si hicieron muchas veces el resto de la tripulación). En una entrevista dijo: "Fue sólo parte del trabajo, ayudé a hacer del mundo un lugar más seguro. Nadie se ha atrevido a lanzar una bomba atómica desde entonces. Así es como me gustaría ser recordado: el hombre que ayudó a todo eso". 

Paul Tibbets, el comandante del grupo, tampoco mostró remordimiento. Sus palabras más celebres han sido: "Nunca perdí una noche de sueño por Hiroshima". Según él, la victoria justificaba los medios. Una vez dijo en una entrevista: "Las órdenes no se discuten, se cumplen. Yo acepté la misión de Hiroshima porque mis superiores me lo ordenaron, pero debo agregar que fue algo que no hice en contra de mis convicciones. estuve, estoy y estaré siempre de acuerdo en que aquel contexto histórico fue una decisión acertada". No son pocas las leyendas sobre ingresos en hospitales psiquiátricos o suicidios. Incluso que ingresó en un monasterio de clausura. Tibbets, se presentó voluntario para el segundo bombardeo nuclear, en Nagasaki, pero era un hombre muy valioso, por lo que el alto mando no se arriesgaría a perderlo si el bombardeo fallaba (el lanzamiento nuclear en Nagazaki, que era objetivo secundario, puesto que era Kokura, la ciudad escogida en principio, técnicamente se considera fallido por la fuerza aérea de USA. La bomba no cae en Kokura, por el humo de los bombardeos que provenían de ciudades cercanas). Tibbets tenía una ferrea disciplina, que trasmitió a sus hombre durante el entrenamiento para el bombardeo.


Tibbets, siempre argumentó que el bombardeo "salvó vidas" puesto que una invasión a Japón, no solo alargaría la guerra, sino que ademas, los aliados tenían previsto que la cifra de muertos en combates rozarían el millón (entre japoneses y americanos). Este argumento también fue defendido por el navegante del Enola Gay, Theodore Van Kirk: "Estoy seguro de que se salvaron más vidas de las que se perdieron. Me siento orgulloso de haber estado en el Enola Gay". En la misma frecuencia estuvieron el artillero Thomas Ferebee, quien pulsa el botón que arroja al vacío la bomba, así como Jacob Beser, el encargado de las medidas contra electrónicas, único hombre que estuvo en el Enola Gay y en el Bock's Car, el B-29 que bombardea Nagasaki.

Quien armó la bomba en pleno vuelo, a unos 15000 pies de altura (unos 4500 metros), porque el avión tenía menos turbulencias, William Sterling Parsons, tampoco mostró ningún tipo de culpa en público. Desde 1943 formaba parte del Proyecto Manhattan. Era ingeniero militar y y hasta su muerte en 1953, continuó en el programa nuclear americano. Su hija afirmó en una entrevista en 2013: "No creo que estuviese arrepentido de trabajar en el Proyecto Manhattan". 

Ninguno de los 11 tripulantes del Enola Gay se mostraron arrepentidos. Richard Nelson, el radiocontrolador de la nave tampoco lo estuvo. Fue el encargado de radiar la noticia, luego de que “Little Boy” detonara. Nelson envió el siguiente mensaje al Presidente de EE.UU. Harry S. Truman: “Resultados excelentes”. Al finalizar la guerra se graduó de administración de empresas y se transformó en un hombre de negocios, en Arizona. Se dedicó a las ventas industriales. dijo en muchas oportunidades:  “Cualquier persona siente lástima por las personas que son asesinadas… pero no lamento haber participado en el Enola Gay". 

Si bien la tripulación nunca sintió culpa por su participación, si la hubo en un tripulante de una de las naves que formaba parte del escuadrón donde iba el Enola Gay. Claude Eatherly, pilotaba el en B-29 "Straigth Flush" (escalera de colores, una "mano" de poker). Su orden era comprobar las condiciones meteorológicas sobre Hiroshima, para determinar si era viable el bombardeo. Luego de comprobar las condiciones meteorológicas, se regresó a su base y es ahí donde se entera de la noticia (hay una referencia, que indica que Eatherly si vió la detonación). En todo caso, haber participado indirectamente en el bombardeo, le llevó a vivir una vida de culpa y tormento: "He estado en hospitales y he pasado alguna que otra temporada en la cárcel. Tengo la impresión de que en la cárcel me he sentido siempre más feliz. El castigo me permitía expiar mi culpa". Esto se lo dijo a Günther Anders, un pacifista austriaco que escribió uno de los dos libros sobre el piloto. También le dijo:  "He hecho todo lo posible para convencer a los médicos y a la gente de que solo me anima un deseo: ver triunfar la paz y la igualdad entre los hombres y trabajar en favor de nuestra causa. Puede que sepas que en este país no está demasiado bien visto decir o escribir este tipo de cosas, por lo que me consideran un obstáculo". Según Anders, a Eatherly nunca le interesó el honor y se negó a ser tratado como héroe y participar en homenajes. También envió carta de arrepentimiento a muchos sobrevivientes japoneses y enviaba su pensión de la Fuerza Aérea a las familias japonesas a las que les escribía. En está versión SI vió la explosión



La versión de Anders, tomada de las cartas que se escribía con Eatherly mientras este estuvo ingresado en el hospital psiquiátrico de Waco (Texas, USA), impulsó la imagen del piloto como pacifista. En 1961, fecha que se publicó el libro, los pacifistas hicieron de él un paladín de sus peticiones de paz. Dieron la versión sobre que era posible que el trastorno psiquiátrico de Eatherly, fuese debido a la bomba y a la guerra. Por su atormentada conciencia, roba en banco y oficinas de correos pequeñas cantidades de dinero, para que le lleven detenido "debo expiar mis culpas en la cárcel "...

En 1964, se publicó otro libro sobre Eatherly. En este, el escritor William Bradford, recopiló datos del piloto de su paso por la Fuerza Aérea. según Bradford, Eatherly permaneció en la Fuerza Aérea, hasta 1947. Le dieron de baja por hacer trampas en un examen escrito sobre metereología. Existen informe de psiquiatría del ejercito, donde se evidencia lo que posiblemente fuese esquizofrenia su trastorno psiquiátrico. Algunos indican que Eatherly quería pilotar el B-29 que llevaba la bomba y no ser "el acompañante" y de ahí que se forjara el mito alrededor de él (si estuvo entrenando durante los días previos al lanzamiento y se postuló para el segundo bombardeo en Nagasaki). Él también informó sobre las condiciones metereológicas de Kokuro, por lo que no se lanzó la bomba sobre esa ciudad.  Incluso Tibbets en su biografía dice no entender el sentimiento de culpa de su compañero: "no participó en aquel ataque y no vio la explosión de una bomba que supuestamente le ha perseguido durante muchas noches sin dormir". Eatherly Si participó como parte del escuadron (tanto de Hiroshima como Nagasaki), y definitivamente es posible que su esquizofrenia (si se hubiese confirmado el diagnóstico), le llevara por ese derrotero de culpa. En todo caso será complicado saberlo.

Quizás la sociedad americana de entonces, necesitaba de héroes y no de arrepentidos, de historia de culpas, de sufrimientos...De ahí que el arrepentimiento de Eatherly no sea el único...

El comandante del segundo bombardeo nuclear, sobre Nagasaki, Charles Sweeney, tampoco se arrepintió de forma pública. Menos conocido que sus compañeros de Hiroshima, el 9 de agosto, 3 días después de Hiroshima, cae "fat boy", como llamaban a la 2da bomba nuclear. Arrasó la ciudad de unos 240000 habitantes entonces...Al igual que la tripulación del Enola Gay, la del Bock's Car tampoco se arrepintió del bombardeo. Quizás estos últimos ya conocían las consecuencias del bombardeo, por lo que en todo caso, si sentían algún remordimiento, podían haber renunciado a la misión, sin embargo todos los que fueron escogidos, la llevaron a cabo.



A pesar de todo, en 1985, La agencia United Press International, envió un teletipo a todos los periódicos del mundo: Paul Bregman. Era el navegante de uno de los B-29 del escuadrón que laza la bomba sobre Nagasaki. Según la noticia, se ha suicidado. Su hermana lo asegura e indica: "Se ahorcó por el sentimiento de culpa del bombardeo". Se suicida un día antes del 40 aniversario del bombardeo sobre Hiroshima. 

Al día siguiente de la noticia, el ejército americano, desmintió la noticia. Paul  Bregman si pertenecía al ejército, pero no estaba destinado en Tinián (base de los bombarderos que participaron en los ataques nucleares), sino en Saipán, así que su suicidio, no podía relacionarse con los ataques. No hay registro de Bregman como tripulante del Bock's Car.

Pero, la tripulación del Bock's Car...Es más complicada investigarla que la del Enola Gay...

El discurso oficial se mantuvo siempre, en vida de los tripulantes de los bombarderos: No había arrepentimientos...Ya será complicado demostrar si no lo hubo en realidad. 


Los bombardeos, la guerra en si, demuestra que somos una especie, por no decir, la única, que queremos dominar al otro, muchas veces con la violencia...



Las imágenes son de la red.


Saludos y hasta la próxima.

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