PESADILLA EN EL QUIRÓFANO

No son pocos los pacientes que se preocupan por despertar durante una intervención quirúrgica, al ser sometidos a anestesia general 

El despertar intraoperatorio (DIO) ocurre cuando los pacientes adquieren conciencia durante un procedimiento realizado bajo anestesia general y posteriormente recuerda estos hechos a pesar de la propiedad supresora de los anestésicos sobre la memoria.

No conocemos las causas, que pueden tener relación con las alteraciones de los receptores anestésicos, mala función cardíaca, las condiciones fisiológicas del paciente (la función hepática alterada, hace que el anestésico se metabolice rápidamente), quien posiblemente necesite más dosis o al mal funcionamiento de los equipos de dosificación. Es posible, como ocurrió en Alemania en 2016, cuando se observó movimientos reflejos de tres pacientes durante la inducción anestésica con propofol. Inicialmente se pensó que era debido a anomalías del lote, que se usaron en las intervenciones quirúrgicas, pero no se pudo demostrar.

El DIO es un fenómeno poco habitual, aunque genera mucho stress a los pacientes. Las estadísticas, son muy variable y van desde el 0.1% al 0.2% en paciente adultos (aunque en China puede llegar al 0.4%) al 0.6% al 1% en niños. En cirugías de urgencia, puede aumentarse hasta 0.8% en adultos y 2% en niños. En España la incidencia es algo superior: 0.3% en pacientes adultos, 0.8% en cirugías de urgencias en adultos, 0.5% en niños y 1.5 en cirugías de urgencias en niños. 

Entre los pacientes que pueden presentar DIO con más frecuencia son: Consumidores de drogas ilegales, alcoholismo, cirugías cardíacas, pacientes con enfermedades potencialmente mortales y pacientes que sin la intervención pudiesen fallecer (accidentes severos por ejemplo). Pero: ¿Qué se puede hacer para evitar este riesgo?

En principio se debe identificar los posibles factores de riesgo que favorezcan la aparición de este fenómeno (ya descrito en párrafos anteriores), teniendo en cuenta que las cirugías obstétrica, cardíaca y traumatológica son las de mayor incidencia.

La Sociedad Americana de Anestesia, recomienda la técnica del antebrazo aislado (Isoleted forearm technique, IFT). Antes de administrar los relajantes musculares, se aplica un torniquete en la parte superior del brazo de modo que el antebrazo se pueda mover conscientemente. Mediante auriculares, se le pide al paciente a intervalos regulares, que se mueva, en caso de estar despierto. En una cohorte de 260 pacientes, 4.6% (unos 12 pacientes) respondieron a está técnica. El estudio fue realizado en la Universidad de Wisconsin

También existe el sistema de monitoreo de profundidad anestésica, que como su nombre indica, evalúa la profundidad de la anestesia y son capaces de diagnosticar DIO. También se dispone de la monitorización del índice biespectral, que permite observar el efecto del fármaco sobre la conciencia. De momento, estos procedimientos están sujetos a limitaciones en pacientes de edad avanzada o cuando se administra ketamina u óxido nitroso.




Y aunque el paciente no se despierte durante el procedimiento, se pueden producir complicaciones luego del mismo. El delirio postoperatorio está asociado con una variedad de los trastornos de conciencia, la atención y la orientación. En estos pacientes se pueden observar autolesiones o eliminación de catéteres. Es posible que la aparición del delirio postoperatorio, tenga que ver con la forma de administración del anestésico, aunque no está del todo claro la relación

Es posible que haya otra complicación postoperatoria: Se puede observar afectación de la musculatura cardíaca posterior a la anestesia general, incluso en  procedimientos no cardíacos. Dos estudios independientes en Europa (10 países, incluido España) y USA, concluyen que las troponinas, pueden resultar buenos marcadores en estos pacientes, ya que si hay daño cardíaco, aumenta su presencia en sangre. El estudio se confirmó también en Canadá y Australia. En este último país, se evaluaron los datos de 21842 pacientes, con edad promedio de 63 años que fueron operados por diversas razones, excepto cardíaca. La elevación de los valores en sangre se relacionó directamente con la afectación del miocardio (menos troponinas, ninguna afectación).  

Pero quizás es mucho más peligroso que el mismo DIO, la aspiración del contenido estomacal. Según datos de la Unión Europea, es la complicación anestésica mortal, más común, sobretodo en intervenciones quirúrgicas de urgencias. 

Para los procedimientos electivos, se formulan las siguientes indicaciones: Se puede comer pequeñas comidas hasta 6 horas antes de la anestesia (una rebanada de pan blanco con mermelada o un vaso de leche). Las bebidas claras, es decir, sin sólidos en suspensión y partículas grasas en emulsión, pueden ser consumidas en pequeñas cantidades dos horas antes de la anestesia. Como líquidos claros se incluyen las infusiones (té y café). La leche o los zumos con pulpa no se consideran líquidos claros. Los medicamentos se pueden ingerir con un sorbo de agua, hasta poco antes del procedimiento. Los lactantes puede ser amamantados hasta 4 horas antes de la intervención. 




No están exentos de debates las indicaciones anteriores, pero debemos comenzar por algo


Si bien es posible que el lector neofito en términos médicos, se pueda sentir intimidado por los posible efectos de la anestesia, debemos dejar claro que esto ocurre en 1-2 por cada 19000 pacientes. La anestesia es SEGURA . De 1.6 millones de intervenciones quirúrgicas en España por cualquier motivo, solo 36 pacientes tuvieron complicaciones severas, lo que significa 1 caso por cada 44500 intervenciones

Se debe tener confianza en el equipo médico y en las intervenciones quirúrgicas. 


Las imágenes son de la red. 


Saludos y hasta la próxima.

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