La alquimia y la química iban de la mano. Durante mucho tiempo fueron una, hasta que en 1661 un químico, Robert Boyle, publica su libro "The Sceptical Chemist" (El Químico Escéptico), donde criticaba los experimentos por los cuales vulgares "espagíricos" (eran los que intentaban producir medicinas mediantes procesos alquimistas), se esfuerzan en probar que su sal, sulfuro y mercurio son el verdadero principio de las cosas.
Un ejemplo de la naturaleza extraña y con frecuencia accidental de la química en sus primeros años, es el descubrimiento del alemán Hennig Brand en 1675. Estaba convencido de que podía destilarse oro de la orina humana (el color influenciaría??). Así que reunió 50 cubos de orina humana y los tuvo varios meses en el sótano de su casa. Mediantes procesos alquimistas (más bien misteriosos), convierte la orina en una pasta tóxica y luego en un sustancia cérea y traslúcida. No se produjo oro, pero sucedió una cosa extraña: Al cabo de un tiempo la sustancia empezó a brillar y al exponer al aire, ardía en llamas de forma espontánea...El fósforo (como se llamó el nuevo material, por sus raíces latinas y griegas que significan portador de luz), se comenzó a comercializar rápidamente, aunque su manufactura era complicada y costosa (30 gramos de fósforo se vendían por 6 guineas, unos 440€ actuales).
El descubrimiento de los elementos químicos ha tenido en mayor o menor medida historias similares a la del fósforo. En el caso del químico sueco Scheele, que descubrió 8 elementos (cloro, flúor, manganeso. molibdeno, bario, tungsteno, nitrógeno y oxígeno) pero que ninguno o casi ninguno le es reconocido como tal, murió probando los distintos elementos con los que trabajaba a los 43 años.
Durante dos siglos, la química se mantuvo a la deriva, sin una organización como el resto de las ciencias. Es en 1841 cuando se funda la Sociedad Química de Londres y 7 años más tarde comienza a publicar su revista (1848). Ya la mayoría de las sociedades científicas de entonces tenía cerca de 20 años o más, funcionando y publicando.
Ese aislamiento de los químicos hizo que tardara la realización de congresos. Hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XIX la fórmula H2O2, podía significar agua para un químico y peróxido de hidrógeno para otro.
Los químicos también utilizaban una variedad de símbolos y abreviaturas hasta el punto de cada uno inventarse la suya propia. Fue JJ Berzelius quien introdujo un nivel muy necesario de orden en las cosas al decidir que había que abreviar los elementos basándose en sus nombre griegos o latinos (así Oro es Aurum, latín). Para indicar el número de átomos de una molécula Berzelius empleó un superíndice numérico como el H2O, que se sigue utilizando actualmente.
A pesar de las ordenaciones, la química seguía desordenada hasta que en 1896 el mundo se complació con la aportación de un extraño profesor ruso (que según algunos, despedía un olor tan fuerte, que podía distinguirse a metros de distancia) de la Universidad de San Petesburgo llamado Dimitri Mendeleyev.
Luego de terminar sus estudios con mucha dificultad, consiguió un cargo en la Universidad, donde era un químico competente, pero no destacado. Se le conocía más por su barba, y su pelo enmarañado (además de su aparente olor), que se cortaba solo una vez al año, que por sus dotes de laboratorio.
A los 35 años (1869) empezó a darle vueltas a una idea: Encontrar una forma de ordenar los elementos. Los elementos en su época se ordenaban de dos formas: Bien por su peso atómico o bien por propiedades comunes (si eran metales, gases...) Mendeleyev se dio cuenta que podían combinarse las dos en una sola tabla.
Ya antes, otro químico aficionado, John Newlands, se había anticipado. Se percató de que al ordenar los elementos por el peso, parecía repetirse ciertas propiedades en cada octavo lugar a lo largo de la escala. Llamó a esta idea la ley de octavos, comparándola con la disposición con el teclado del piano. Al presentar la idea en medios científicos, se la consideró ridícula, haciendo muchas bromas a costa de esta idea.
Mendeleyev, utilizó un enfoque distinto, distribuyendo los elementos en grupos de 7, pero básicamente la misma premisa. De pronto, la idea pareció inteligente y perspicaz. Como las propiedades se repetían periódicamente, el invento paso a llamarse Tabla Periódica.
Según las referencias, Mendeleyev se inspiró en el juego de cartas llamado "solitario", donde las cartas se ordenan horizontalmente por el palo y verticalmente por el número. Así, dispuso los elementos en lineas horizontales llamadas periodos y en lineas verticales llamadas grupos. De esta manera se mostraba un conjunto de relaciones cuando se leía de arriba a abajo y otro cuando se hacía de lado a lado. Las columnas verticales agrupan sustancias químicas que tenían propiedades similares. De esta forma el Cobre esta por encima de la Plata, que a su vez lo esta por encima del Oro, por sus afinidades como metales, mientras que el Helio, el neón, el argón están en una columna compuesta por gases. Las hileras horizontales están compuestas por el orden ascendente de su número de protones, lo que se conoce como número atómico. Así el Hidrógeno tiene un protón y ocupa el primer lugar. El Uranio tiene 92, por lo que esta en el puesto 92.
Para la mayoría de nosotros, la tabla periódica es bella en abstracto, pero para los químicos introdujo una claridad y un orden de incalculable valor.
El actual número de elementos es de unos 120. Hay 92 en la naturaleza más unos 20 que se han creado en los laboratorios. Hay discrepancia sobre el número, porque los elementos pesados sintéticos solo existen millonésimas de segundo, por lo que se discute si se han detectado realmente. En los tiempos de Mendeleyev, sólo se conocían 63 elementos, pero parte de su mérito fue darse cuenta de que los elementos tal como se conocían entonces, no constituían un cuadro completo, pues faltaban muchas piezas. Su tabla predijo con exactitud dónde encajarían los nuevos elementos cuando se hallasen.
Nadie sabe hasta dónde podría llegar el número de elementos. Lo que se sitúa por encima de 168 como peso atómico es puramente especulativo, pero lo que es seguro es que todo lo que se encuentre, encajará limpiamente en el gran esquema de Mendeleyev.
Mendeleyev murió en 1907. De humor inestable, fue haciéndose más excéntrico (se negó a aceptar la existencia de la radiación y del electrón) y más problemático. En sus últimas décadas abandonaba furioso laboratorios y salas de conferencia de toda Europa. En 1955 se denominó mendelevio al elemento 101 en su honor. Un nombre apropiado, porque este elemento es inestable...
Las imágenes son de la red. El primero es Robert Boyle. El siguiente Mendeleyev. La tabla periódica es la última
He tomado como base para esta entrada: Bill Bryson: A Short History of Nearly Everything. 15th edition 2011.
Saludos y hasta la próxima
Los químicos también utilizaban una variedad de símbolos y abreviaturas hasta el punto de cada uno inventarse la suya propia. Fue JJ Berzelius quien introdujo un nivel muy necesario de orden en las cosas al decidir que había que abreviar los elementos basándose en sus nombre griegos o latinos (así Oro es Aurum, latín). Para indicar el número de átomos de una molécula Berzelius empleó un superíndice numérico como el H2O, que se sigue utilizando actualmente.
A pesar de las ordenaciones, la química seguía desordenada hasta que en 1896 el mundo se complació con la aportación de un extraño profesor ruso (que según algunos, despedía un olor tan fuerte, que podía distinguirse a metros de distancia) de la Universidad de San Petesburgo llamado Dimitri Mendeleyev.Luego de terminar sus estudios con mucha dificultad, consiguió un cargo en la Universidad, donde era un químico competente, pero no destacado. Se le conocía más por su barba, y su pelo enmarañado (además de su aparente olor), que se cortaba solo una vez al año, que por sus dotes de laboratorio.
A los 35 años (1869) empezó a darle vueltas a una idea: Encontrar una forma de ordenar los elementos. Los elementos en su época se ordenaban de dos formas: Bien por su peso atómico o bien por propiedades comunes (si eran metales, gases...) Mendeleyev se dio cuenta que podían combinarse las dos en una sola tabla.
Ya antes, otro químico aficionado, John Newlands, se había anticipado. Se percató de que al ordenar los elementos por el peso, parecía repetirse ciertas propiedades en cada octavo lugar a lo largo de la escala. Llamó a esta idea la ley de octavos, comparándola con la disposición con el teclado del piano. Al presentar la idea en medios científicos, se la consideró ridícula, haciendo muchas bromas a costa de esta idea.
Mendeleyev, utilizó un enfoque distinto, distribuyendo los elementos en grupos de 7, pero básicamente la misma premisa. De pronto, la idea pareció inteligente y perspicaz. Como las propiedades se repetían periódicamente, el invento paso a llamarse Tabla Periódica.
Según las referencias, Mendeleyev se inspiró en el juego de cartas llamado "solitario", donde las cartas se ordenan horizontalmente por el palo y verticalmente por el número. Así, dispuso los elementos en lineas horizontales llamadas periodos y en lineas verticales llamadas grupos. De esta manera se mostraba un conjunto de relaciones cuando se leía de arriba a abajo y otro cuando se hacía de lado a lado. Las columnas verticales agrupan sustancias químicas que tenían propiedades similares. De esta forma el Cobre esta por encima de la Plata, que a su vez lo esta por encima del Oro, por sus afinidades como metales, mientras que el Helio, el neón, el argón están en una columna compuesta por gases. Las hileras horizontales están compuestas por el orden ascendente de su número de protones, lo que se conoce como número atómico. Así el Hidrógeno tiene un protón y ocupa el primer lugar. El Uranio tiene 92, por lo que esta en el puesto 92.
Para la mayoría de nosotros, la tabla periódica es bella en abstracto, pero para los químicos introdujo una claridad y un orden de incalculable valor.
El actual número de elementos es de unos 120. Hay 92 en la naturaleza más unos 20 que se han creado en los laboratorios. Hay discrepancia sobre el número, porque los elementos pesados sintéticos solo existen millonésimas de segundo, por lo que se discute si se han detectado realmente. En los tiempos de Mendeleyev, sólo se conocían 63 elementos, pero parte de su mérito fue darse cuenta de que los elementos tal como se conocían entonces, no constituían un cuadro completo, pues faltaban muchas piezas. Su tabla predijo con exactitud dónde encajarían los nuevos elementos cuando se hallasen.
Nadie sabe hasta dónde podría llegar el número de elementos. Lo que se sitúa por encima de 168 como peso atómico es puramente especulativo, pero lo que es seguro es que todo lo que se encuentre, encajará limpiamente en el gran esquema de Mendeleyev.
Mendeleyev murió en 1907. De humor inestable, fue haciéndose más excéntrico (se negó a aceptar la existencia de la radiación y del electrón) y más problemático. En sus últimas décadas abandonaba furioso laboratorios y salas de conferencia de toda Europa. En 1955 se denominó mendelevio al elemento 101 en su honor. Un nombre apropiado, porque este elemento es inestable...
Las imágenes son de la red. El primero es Robert Boyle. El siguiente Mendeleyev. La tabla periódica es la última
He tomado como base para esta entrada: Bill Bryson: A Short History of Nearly Everything. 15th edition 2011.
Saludos y hasta la próxima










