
La persistente lluvia, que ya llevaba cerca de 10 dias sin parar, además de un extraño olor en el ambiente preocupaban a Ardi. Ya no había casi alimentos en el refugio, y los compañeros de ellas, habían salido a cazar, antes de que comenzara a llover casi de forma continua.
Ardi se asomaba por la entrada del refugio. Pisaba con miedo, puesto que el terreno estaba húmedo de tanto llover, y un paso en falso podía llevarla barranco abajo. Unos 10 metros.
Pero la preocupación por los alimentos y que no llegara su compañero, la hizo tomar la resolución de salir en su búsqueda.....Mala decisión.
Estaba a un día de camino del refugio, cuando una gigantesca explosión trono sus oídos....No entendía muy bien que sucedía, pero de la montaña, que a veces rompía su silencio con estrepitosos truenos, manaba un liquidó rojizo, que arrastraba todo a su paso.
Ardi corrió. Se ayudo con sus grandes manos, a correr por el terreno pantanoso, pero fue en vano. La explosión de la montaña la alcanzo y sintió como la tierra se abría debajo de ella. En cuestión de segundos, todo había terminado.
4.4 millones de años después, en el Awash medio, la actual Etiopía, el equipo de paleontólogos dirigidos por el profesor Tim White, hace un descubrimiento que cambiará el pensamiento sobre el linaje humano y su evolución.
En 1974, el paleontólogo Donald Johanson, había descubierto el esqueleto homínido más antiguo: Lucy. Este esqueleto de 3.2 millones de años, forma parte de los Australopithecus, que ya compartían muchos de los atributos del hombre moderno: Bípeda completa, molares grandes, distribución continental y un nicho ecológico amplio.
20 años más tarde y de forma prácticamente casual, en una zona relativamente cercana donde se descubrieron los restos de Lucy, se encontraron los restos de Ardi, que resulto ser un millón de años más antigua que Lucy y además más esclarecedora respecto a la evolución de los humanos: La naturaleza del antepasado común con los grandes simios.
La aparición de Ardi (la especie es Ardipithecus ramidus: Ardi significa suelo. Ramid: raíz en lengua amhárico), ha cambiado el concepto inicial sobre el nacimiento del bipedalismo.
Antes de la aparición de Ardi, se tendía a pensar que en la medida que nos remontáramos más en el pasado evolutivo humano, más nos pareceríamos (nuestros ancestros) a nuestros parientes vivos más cercanos (Chimpancés). Sin embargo Ardi ni se parece a Lucy, ni es un chimpancés. Ella presenta una combinación de características primitivas observadas en los monos del mioceno y nuestro linaje evolutivo.
Los pies de Ardi tienen un dedo gordo, oponible al resto de los dedos (similar a los simios), pero tiene también un hueso llamado os peroneum, que se observa en el linaje humano más no en los chimpancés. Este hueso hace que la planta del pie se mantenga rígida, produciendo la fuerza que impulsa la zancada bípeda.
Podía Ardi, dar pasos de bípedo, con el pulgar oponible? aparentemente sí puesto que los otros dedos están alineados y junto con el os peroneum, dar el paso bípedo.
La pelvis de Ardi demuestra la evolución entre los primates primitivos y los rasgos humanos. Ya en la pelvis de Lucy, los huesos se habían ensanchado para ampliar la inserción muscular de los glúteos, que estabilizan la cadera durante la caminata (recuerden que una extremidad siempre esta en el aire mientras caminamos).
En el caso de Ardi, la pelvis superior es corta y ancha, como la de los homínidos, y tiene una protuberancia, característica de la pelvis de los homínidos, la cual ofrece mejor apoyo a la zancada bípeda. Los chimpancés presentan una pelvis estrecha y larga, que le proporciona mejor soporte al trepar, pero les obliga a balancearse cuando caminan erguidos.
Ardi se asomaba por la entrada del refugio. Pisaba con miedo, puesto que el terreno estaba húmedo de tanto llover, y un paso en falso podía llevarla barranco abajo. Unos 10 metros.
Pero la preocupación por los alimentos y que no llegara su compañero, la hizo tomar la resolución de salir en su búsqueda.....Mala decisión.
Estaba a un día de camino del refugio, cuando una gigantesca explosión trono sus oídos....No entendía muy bien que sucedía, pero de la montaña, que a veces rompía su silencio con estrepitosos truenos, manaba un liquidó rojizo, que arrastraba todo a su paso.
Ardi corrió. Se ayudo con sus grandes manos, a correr por el terreno pantanoso, pero fue en vano. La explosión de la montaña la alcanzo y sintió como la tierra se abría debajo de ella. En cuestión de segundos, todo había terminado.
4.4 millones de años después, en el Awash medio, la actual Etiopía, el equipo de paleontólogos dirigidos por el profesor Tim White, hace un descubrimiento que cambiará el pensamiento sobre el linaje humano y su evolución.
En 1974, el paleontólogo Donald Johanson, había descubierto el esqueleto homínido más antiguo: Lucy. Este esqueleto de 3.2 millones de años, forma parte de los Australopithecus, que ya compartían muchos de los atributos del hombre moderno: Bípeda completa, molares grandes, distribución continental y un nicho ecológico amplio.
20 años más tarde y de forma prácticamente casual, en una zona relativamente cercana donde se descubrieron los restos de Lucy, se encontraron los restos de Ardi, que resulto ser un millón de años más antigua que Lucy y además más esclarecedora respecto a la evolución de los humanos: La naturaleza del antepasado común con los grandes simios.
La aparición de Ardi (la especie es Ardipithecus ramidus: Ardi significa suelo. Ramid: raíz en lengua amhárico), ha cambiado el concepto inicial sobre el nacimiento del bipedalismo.
Antes de la aparición de Ardi, se tendía a pensar que en la medida que nos remontáramos más en el pasado evolutivo humano, más nos pareceríamos (nuestros ancestros) a nuestros parientes vivos más cercanos (Chimpancés). Sin embargo Ardi ni se parece a Lucy, ni es un chimpancés. Ella presenta una combinación de características primitivas observadas en los monos del mioceno y nuestro linaje evolutivo.
Los pies de Ardi tienen un dedo gordo, oponible al resto de los dedos (similar a los simios), pero tiene también un hueso llamado os peroneum, que se observa en el linaje humano más no en los chimpancés. Este hueso hace que la planta del pie se mantenga rígida, produciendo la fuerza que impulsa la zancada bípeda.
Podía Ardi, dar pasos de bípedo, con el pulgar oponible? aparentemente sí puesto que los otros dedos están alineados y junto con el os peroneum, dar el paso bípedo.
La pelvis de Ardi demuestra la evolución entre los primates primitivos y los rasgos humanos. Ya en la pelvis de Lucy, los huesos se habían ensanchado para ampliar la inserción muscular de los glúteos, que estabilizan la cadera durante la caminata (recuerden que una extremidad siempre esta en el aire mientras caminamos).
En el caso de Ardi, la pelvis superior es corta y ancha, como la de los homínidos, y tiene una protuberancia, característica de la pelvis de los homínidos, la cual ofrece mejor apoyo a la zancada bípeda. Los chimpancés presentan una pelvis estrecha y larga, que le proporciona mejor soporte al trepar, pero les obliga a balancearse cuando caminan erguidos.
Pero lo que ha desconcertado a los paleontólogos son las manos de Ardi. Los grandes simios tienen dedos largos y palmas adaptadas para para trepar, con articulaciones rígidas y fuertes para sostener el peso del cuerpo sobre los nudillos cuando caminan. Esto hizo pensar que representaba una forma primitiva de locomoción por la que habían pasado nuestros antepasados. La mano de Ardi, tiene los dedos largos, pero la palma es corta, y flexible, permitiéndole andar por las ramas colocando la palma (más similar a los monos que a los grandes simios) aunque con dificultad.Las características anteriores (Pies, manos y pelvis) tienen grandes repercusiones sobre el conocimiento de nuestro linaje. Según esto, nuestros antepasado nunca caminaron apoyando las manos, como hacen los chimpancés. Al desarrollarse estos elementos en una especie anterior, es difícil que se adaptara posteriormente la marcha como los simios actuales y regresar al origen.
Ardi lleva a la siguientes preguntas: Siempre fuimos bípedos?. Es un ancestro homínido? Es muy difícil contestar si Ardi fue bípedo por su dedo gordo oponible, y si no fue uno de tantos primates superiores que aparecieron en el mioceno.
Los científicos que apoyan a Ardi como ancestro homínido, ofrecen no solo las características anatómicas anteriores, muy visibles. También hablan de la disposición de la dentadura, el desarrollo craneal y la posición de los ojos. Características que se comparten con los homínidos modernos. Muy complicado que Ardi no sea parte de la familia homínida con ese conjunto de características.
Puede ser que Ardi haya sido un callejón sin salida. La naturaleza también experimenta y quizás Ardi haya sido uno de esos tantos experimentos en la búsqueda de las mejoras de las especies durante la evolución.
Con el descubrimiento de Ardi, el linaje humano, se puede ver en tres estratos, que todavía no se unen. El más antiguo, representado por el género Ardipithecus, sobre 6 millones de años. el segundo estrato por el género Astrolopithecus de unos 4 millones de años y el género Homo de unos 3 millones de años (cuyos representantes actuales somos nosotros). Aún falta la conexión entre estos géneros para completar la escalera evolutiva.....Aunque quizás, ya venga el nuevo género en camino......muy cerca se puede encontrar.....
He tomado como base para esta entrada, el artículo "El camino de la evolución" de la revista National Geographic, en su edición de julio 2010.
El párrafo que narra la muerte de Ardi es ficción.
Las imágenes son de la red. Si hay problemas las retiro
Saludos y hasta la próxima

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