Hay enfermedades específicamente pediátricas, que no tienen correlación en adultos (neuroblastoma por ejemplo). Otras enfermedades tienen características diferentes en su presentación, tratamiento y consecuencia de la medicación (la artritis ideopática, la hipertensión, la Leucemia linfoblástica). Es aquí donde se debe hacer hincapié en la importancia de la investigación farmacológica, que permiten incrementar su curación en más del 80%. En España el 80% de los pacientes pediátricos oncológicos, entran en estudios clinicos nacionales o internacionales, contribuyendo al progreso registrado en el tratamiento del cáncer en pediatria.
Son muchas las diferencias de comportamientos que tienen los medicamentos en adultos y niños. En los niños, los procesos de absorción distribución, metabolismo y excreción son diferentes al del adulto, debido a la maduración y crecimiento de los sistemas que intervienen en ellos. Un ejemplo es la coloración amarillenta de los dientes que produce la tetraciclina (de allí que este antibiótico no se use en niños).
Paciente pediátrico se considera desde el prematuro, hasta el adolescente, por lo que es una población muy heterogénea. Se ha adoptado desde 2011 la "Note for Guidance on Clinical investigation of Medicinal Products in the Pediatric Population", que acepta la Unión Europea. Asi la guía considera prematuros a los nacidos en la semana 37 de gestación, recién nacidos a término los de 27 días y los lactantes entre los 28 días y 23 meses. Los niños se agrupan de 2 a 5 años y de 6 a 11. Los adolescentes desde los 12 a los 17 años.
Está guía advierte sobre el uso de medicamentos en pacientes prematuros, ya que ha de tenerse en cuenta el extremo grado de inmadurez que puede tener los aparatos y sistemas del niño y por tanto alerta sobre las posibles afectación de los medicamentos eN cuanto a la funcionalidad hepática, renal y cardíaca.
Según la Agencia Europea de Medicamentos, entre 2005 y 2006, La mayoria de los pacientes pediátricos fueron tratados con medicamentos que estaban fuera de los términos establecidos en su autorización, llegando al 90% en la unidades neonatales. El 70% de los medicamentos no incluye la información pediátrica suficiente sobretodo referida a la dosificación, ademas de carecer de formulaciones específicas, lo que plantea dificultades prácticas. Esto hace que los niños estén sometidos a situaciones especiales de reacciones adversas.. Tampoco disponemos de toda la información necesaria sobre los efectos de los medicamentos en mujeres embarazadas y por tanto en el feto.
Hace unos 5 años, se realizó una encuesta entre profesionales sanitarios, en su mayoría médicos (4500 personas, 55% médicos). La encuesta fue realizada para los medicamentos "off label" (es decir, fuera de prescripción pediátrica). 77,8% estaban preocupados por la seguridad del medicamento en niños. 87,9% lo estaban por su eficacia. 30% informaba a los padres o representantes sobre su uso en niños y 56% creía que para usar la medicación en niños, se deben realizar estudios clínicos.
En las unidades neonatales, los resultados no son muy alentadores. 47% de los medicamentos fueron utilizados según la ficha técnica, pero el 53% fueron utilizados sin estar autorizada su comercialización en niños. Solo los protocolos internacionales de oncología pediátrica, autoriza el uso de medicamentos no comercializados en niños.
Pese a que la Unión Europea (realmente Occidente), tiene una regulación exhaustiva sobre investigación en menores de edad, hay lagunas y contradicciones respecto a conceptos tan básicos como la vulnerabilidad y relación riesgo-beneficio de la investigación en menores. Se debe suminstrar adecuada información a los sujetos de investigación y a sus tutores legales herramientas validadas que permitan una mejor comprensión de la naturaleza y los riesgos y beneficios potenciales de la investigación.
En España existe el Consorcio de Ayuda a la Investigación Biomédica en la Red (CAIBER), formado por 40 unidades de investigación clínica, 3 de los cuales están dedicados a la investigación en atención primaria. Con este consorcio, se pretende crear un conocimiento relevante que pueda ayudar a mejorar la práctica clínica y las políticas sanitarias a través de ensayos clínicos cooperativos, que traslade el conocimiento generado a la práctica clínica diaria.
Un tema un tanto espinoso, que no está libre de fanatismos destructivos...
Las imágenes son de la red.
Saludos y hasta la próxima




















